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Coxartrosis

Centro de la columna Vertebral : 22 Noviembre, 2014 12:26 am

La artrosis u osteoartritis (nombre derivado del término anglosajón osteoarthritis, menos usado en la práctica clínica) es una enfermedad producida por el desgaste del cartílago, tejido que hace de amortiguador al proteger los extremos de los huesos y que favorece el movimiento de la articulación.

La artrosis supone una destrucción progresiva del cartílago, por envejecimiento o bien por rozamiento cuando su superficie se hace irregular por golpes, infecciones, etc. El hueso que antes se recubría del cartílago comienza a sufrir cambios, espesándose y produciendo salientes llamados osteofitos.

Se denomina artrosis primaria cuando no existe ninguna malformación responsable de la artrosis y secundaria en el caso de que exista algún motivo causante.

Tipos de coxartrosis La coxartrosis primaria se produce en una cadera normal, en un individuo de más de 60 años y representa el 40% de los casos de coxartrosis.

Aproximadamente en la mitad de los casos es primaria, es decir, no se encuentra una causa. No obstante, hay unos factores de riesgo:

  • La edad
  • La obesidad
  • La artrosis generalizada
  • Los deportes de contacto como fútbol, baloncesto, etc. Su práctica durante años puede, en algunos casos, sobrecargar la articulación llevándola a la artrosis.
  • Lo mismo se puede decir de los trabajadores que hacen uso de la fuerza física: empleados de la construcción, estibadores, etc.

La coxartrosis secundaria se produce en una cadera «displásica» (con una malformación anatómica) en un individuo más joven y supone el 60% de los casos de coxartrosis.

Los procesos que pueden desencadenarla son:

  • Trastornos del desarrollo fetal (es decir, que se producen en el útero materno durante el embarazo) como la displasia de cadera, que puede llevar a la luxación congénita de cadera. Si no se diagnostica la displasia a tiempo, el paciente casi invariablemente desarrollará una artrosis de cadera.
  • Trastornos del crecimiento, como la enfermedad de Perthes (del niño) o la epifisiolisis (del adolescente).
  • Fracturas articulares con fragmentos que no quedan en buena posición .
  • Enfermedades reumáticas
  • Enfermedades por depósito de sustancias en la articulación
  • Infecciones articulares
  • Flujo de sangre insuficiente a la cabeza femoral, que se colapsa, es la osteonecrosis o "necrosis ósea avascular".
  • Disimetría, que es la desigualdad en la longitud de las extremidades inferiores. Suele provocar artrosis cuando la diferencia de longitud es de 3 cm o mayor.

Síntomas El dolor es el principal síntoma. Es un dolor mecánico que va acompañado de cojera. Este suele situarse en la ingle, pero también puede situarse en la nalga o revelarse a través de un dolor de rodilla.

La rigidez articular asociada al dolor es responsable de una discapacidad que también se manifiesta con molestias al caminar y cojera, especialmente durante la mañana o después de un descanso prolongado, una dificultad común a todas las artrosis.

El caminar se vuelve anómalo, lo que conduce a trastornos a nivel de la rodilla, la columna vertebral, la cadera y otros

Atrofia muscular a nivel de los grupos musculares que permiten la movilidad de la articulación porque ya no pueden funcionar correctamente

Diagnóstico Como siempre decimos, en traumatología es básica la historia clínica del paciente con una adecuada anamnesis e interrogatorio sobre la sintomatología y desencadenantes del dolor. Todo ello seguido de una inspección y exploración minuciosa puede guiarnos a la causa del dolor.

El examen practicado suele desvelar una limitación de la rotación de la cadera, asociando en la mayoría de los casos dolor al forzar el balance articular. En estadíos avanzados puede incluso aparecer una dismetría de miembros inferiores por colapso de la cadera afectada.

La radiografía de las 2 caderas es indispensable para el diagnóstico. Esta tiene dos objetivos: búsqueda (o confirmación si ya se conoce) de una displasia de la cadera y búsqueda de signos radiológicos de coxartrosis:

  • disminución de la altura del espacio que separa las superficies articulares (pinzamiento de la interlínea);
  • condensación de la parte del hueso situada inmediatamente bajo el cartílago;
  • excrecencias óseas en la unión hueso-cartílago (osteofitos).

Para el diagnóstico de la artrosis no se necesitan más pruebas, pero para el estudio de las posibles causas y según la sospecha del médico, pueden ser necesarias:

  • TAC ( o tomografía axial computarizada)
  • RMN (resonancia magnética nuclear) útiles para valorar por ejemplo una posible necrosis avascular de cabeza femoral.

El diagnóstico diferencial con patologías que incluyen síntomas similares siempre debe realizarse. Las principales patologías a descartar: lumbociatalgias, hernias inguinales o crurales. Infecciones, tumoraciones, o trastornos vasculares.

Tratamiento No Quirúrgico Existen una serie de medidas muy útiles en estadios iniciales de esta patología que pueden calmar el dolor y preservar la función durante un largo período:

La reducción del exceso de peso es prioritaria.
Puesta en marcha de un programa de ejercicio «aeróbico» (bicicleta, natación no siendo recomendables los deporte de impacto como correr) y de ejercicios de rehabilitación funcional con el fin de conservar la movilidad de la cadera y de fortalecer los músculos que la estabilizan.
Las órtesis se reducen a suelas amortiguadoras (zapatillas de correr con suelas gruesas) y a la ayuda técnica de un bastón que se llevará del lado opuesto a la cadera enferma.

Las recomendaciones de economía articular:

  • Evitar levantar peso, caminar por terrenos accidentados y permanecer de pie de manera prolongada.
  • En determinados casos se pueden asociar ciclos de masaje descontracturante, electroterapia y ultrasonoterapia en un centro especializado de rehabilitación.

En relación a los fármacos:

  • Analgésicos puros (sólo actúan contra el dolor) como el paracetamol. Constituyen el tratamiento inicial, por sus escasos efectos secundarios.
  • Analgésicos con efecto antiinflamatorio, como el ibuprofeno o el diclofenaco o el etoricoxib. Útiles en los cuadros de agudización, pero se deben administrar con cuidado en el anciano y ante trastornos renales y hepáticos no graves. Si son graves o el paciente tiene úlcera gastroduodenal no deberá tomarlos.
  • No se suele administrar cortisona o medicamentos similares via oral para control del dolor. Además, los medicamentos que intentan frenar la artrosis, como el sulfato de glucosamina, son de acción lenta (su efecto tarda semanas o meses en manifestarse), pero se toleran muy bien y permiten bajar las dosis del resto de los fármacos.
  • Las inyecciones intraarticulares de corticoides o de ácido hialurónico (viscosuplementación) están indicadas en casos en los que el especialista considere que se cumplen los criterios oportunos. La técnica y la vigilancia deben ser rigurosas. Otras terapias de nueva aparición como los factores de crecimiento pueden paliar temporalmente los síntomas sin llegar a la curación.

Tratamiento Quirúrgico Se reserva para casos en los que el paciente no puede realizar su vida habitual porque el dolor le limita en sus actividades y el diagnóstico se ha realizado de forma precisa.

Dependiendo de cada paciente se utilizan diferentes procedimientos quirúrgicos influyendo la edad, el tipo de artrosis, la causa y la gravedad de la misma.

La artroscopia de cadera se reserva para casos de paciente jóvenes donde diagnosticamos una artrosis incipiente con clínica de CHOQUE FEMOROACETABULAR.

En el caso de estadíos avanzados de artrosis se procede a la colocación de una PRÓTESIS DE CADERA. En la actualidad ha habido grandes avances en esta materia de forma que según la edad y afectación de la articulación existe una amplia gama de implantes que puedan preservar el mayor hueso posible. Nuevos diseños que van dirigidos a una mayor duración de los mismos y facilitar su recambio si fuera preciso.

En el Centro de la Columna Vertebral contamos con terapias post quirúrgicas para este tipo de padecimientos que ayudarán a mitigar el dolor a ayudar en la recuperación del paciente.

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